Los viajes organizados a Islandia permiten descubrir uno de los destinos más impresionantes del mundo, conocido por sus paisajes volcánicos, glaciares, cascadas y fenómenos naturales únicos. Islandia ofrece experiencias inolvidables como recorrer el Círculo Dorado, explorar cuevas de hielo, bañarse en aguas termales o contemplar auroras boreales en invierno. Un viaje organizado facilita recorrer la isla de forma cómoda y segura, con itinerarios bien planificados y experiencias adaptadas tanto para viajes en familia como para quienes buscan aventura, naturaleza y paisajes espectaculares.
Comenzamos el viaje por Islandia desde su capital. Sean cuales sean sus intereses, Reikiavik tiene algo que ofrecerle. Tanto si busca la ajetreada energía de una ciudad cosmopolita, como la vibrante energía termal de la tierra bajo sus pies, o la tranquila y verde energía del paisaje que rodea la ciudad, la visita a Reikiavik promete ser memorable.
La mejor forma de ver Islandia es recorriendo la Ruta 1 o carretera de circunvalación. Esta carretera asfaltada de 1330 km rodea la isla pasando por valles llenos de cataratas, lenguas de glaciar que bajan de los campos de hielo, llanuras casi desérticas de sedimentos grises y campos de lava cubiertos de musgo. Es todo un espectáculo y no hay que pasar por alto los desvíos; esta carretera es la arteria principal; de ella salen las venas que penetran en el entorno natural. Aunque hay que resaltar esta bien informado del estado de las carreteras ya que muchas de estas venas pueden no estar habilitadas para el tráfico.
Al sur de la isla encontramos Þingvellir es el lugar histórico más famoso del país. Fue convertido en parque nacional en la primera mitad del s. XX y declarado Patrimonio de la Humanidad en 2004. En varios sitios hay impresionantes cascadas, de las que Gullfoss –La Cascada Dorada– es la reina indiscutible. En muchas partes se evidencia la geotermia del subsuelo y cerca de las principales zonas de géiseres han nacido pueblos, dedicados al cultivo en invernaderos. La zona más famosa es la de Geysir, de cuyo nombre deriva la palabra «géiser». Poco más al este se encuentran dos de los volcanes, vecinos a zonas habitadas, más activos. Frenta a la costa se elevan las Islas Vestman con su impresionante naturaleza, sus colonias de aves marinas e interesante historia.
En el Este de Islandia, el visitante se sorprenderá por la variedad y los contrastes del paisaje. Aquí encontrará desde impresionantes fiordos hasta simpáticos y tranquilos pueblos pesqueros, desde fértiles y boscosos valles hasta fenómenos geológicos únicos. Y como telón de fondo, impresionantes montañas y – más allá – el glaciar Vatnajökull.
Acogedoras comarcas, montañas espectaculares, islas frente a las costas y una tierra viva hacen del Norte de Islandia un mundo único. El Norte une la literatura medieval, la historia y la naturaleza. Húnavatnssýslur y Skagafjörður son el escenario de conocidas sagas islandesas. En las costas son fáciles de avistar las focas y el Selasetur, un museo sobre la foca, en Hvammstangi, es un lugar excelente para aprender más acerca de estos animales. Delante de la bocana de Eyjafjörður y por el golfo de Skjálfandi, se pueden observar manadas de ballenas. En Húsavík hay un museo dedicado a los cetáceos.
Aún más al norte, se encuentran los Fiordos del Oeste, la región más salvaje y menos poblada del país, a excepción del centro. Su acantilados verticales como el Látrabjarg (444 m.) —el “Finisterre” de Europa— y el Hornbjarg (534 m.) quitan el aliento.
En el Oeste y los Fiordos del Oeste se palpa la historia geológica de Islandia. Otro lugar que merece una visita es Eiríksstaðir, el hogar de Eric el Rojo donde supuestamente nació su hijo, Leif el Afortunado, quien descubrió América en el año mil, 500 años antes que Colón.
Islandia es un viaje único para todos los que amamos la naturaleza. Puede que Islandia no tenga muchas actividades para los niños, pero todo el país es una aventura con espacios abiertos y fauna salvaje. Viajar con niños es fácil y los padres no encontrarán la mayoría de problemas urbanos, pero al ser un destino con una naturaleza sin explotación humana, hay que evitar que los más pequeños se acerquen a los acantilados y cascadas sin vallas de protección.
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Por culpa de su geografía, no se conocen habitantes en Islandia hasta que un monje irlandés Dicuil escribió en el año 825 sobre una tierra donde no había luz en invierno, pero en la que durante las noches de verano “cualquiera que fuese la tarea que un hombre deseara realizar, incluso expurgar piojos de su camisa, podría hacerla como a la luz del día”. Esta es una descripción casi con toda certeza de Islandia y sus largas noches de verano. Estos monjes irlandeses, huyeron cuando los nórdicos empezaron a llegar a principios del s. IX.
Tras los monjes irlandeses arribaron los primeros colonos estables desde Noruega. La época del asentamiento se suele definir como el período entre los años 870 y 930, cuando las disputas políticas en las tierras escandinavas del continente provocaron una huida masiva de colonos. Tras los monjes irlandeses arribaron los primeros colonos estables desde Noruega. La época del asentamiento se suele definir como el período entre los años 870 y 930, cuando las disputas políticas en las tierras escandinavas del continente provocaron una huida masiva de colonos. Hacia el 860, el noruego Flóki Vilgerðarson arrambló con su granja y su familia y se dirigió a Snæland. Navegó hasta Vatnsfjörður, en la costa oeste, pero quedó desencantado al ver icebergs flotando en el fiordo. Rebautizó al país como Ísland (Tierra de Hielo) y volvió a Noruega. Sin embargo, finalmente regresó y se estableció en el distrito de Skagafjörður, en la costa norte. Fueron años de sagas vikingas en las que muchos prófugos, granjeros y guerreros noruegos huyeron de tierra firme dirección a la isla del fuego y el hielo.
Pese a los avances en la búsqueda de una cultura propia, la sociedad islandesa empezaba a deteriorarse. A principios del s. XIII el período de paz, que había durado 200 años, se acercaba a su fin. Las constantes luchas de poder entre jefes tribales condujeron a enfrentamientos y a la aparición de ejércitos privados que arrasaban las granjas de todo el país. Esta oscura etapa es conocida como la Era Sturlung en honor a los Sturlung, el clan familiar más poderoso de Islandia en aquella época. En 1397, la Unión de Kalmar, que aglutinaba a Noruega, Suecia y Dinamarca, puso a Islandia bajo gobierno danés. Tras disputas entre la Iglesia y el Estado, el Gobierno danés confiscó las propiedades eclesiásticas e impuso el luteranismo en la Reforma de 1550. Puede que en Europa esa época fuera la de la Ilustración, pero resulta sorprendente que los islandeses sobrevivieran al s. XVIII. En este remoto lugar la población (50 000 hab.) se aferró a la vida con todas sus fuerzas frente a una epidemia de viruela (que llegó en 1707 y mató a unas 18 000 personas) y una serie de erupciones volcánicas: el Katla en 1660, 1721 y 1755; el Hekla en 1693 y 1766, y el Öræfajökull en 1727.
En 1918 Islandia firmó el Acta de Unión, que liberaba el país del dominio danés y lo convertía en un Estado independiente dentro del reino de Dinamarca. El 9 de abril de 1940 Dinamarca fue ocupada por Alemania, provocando que la Alþingi asumiera el control de los asuntos exteriores de Islandia. Un año más tarde, el 17 de mayo de 1941, los islandeses solicitaron su completa independencia. El establecimiento oficial de la República de Islandia se produjo finalmente en Þingvellir el 17 de junio de 1944, hoy celebrado como Día de la Independencia. En el s. XX Islandia pasó de ser uno de los países más pobres de Europa a uno de los más desarrollados.
Hoy día el país nórdico es uno de los países con mayor calidad de vida y con instituciones políticas totalmente concienciadas con su pueblo. Una historia de luch, desgracia y superación, hacen de Islandia un destino increible.
El nombre de Islandia suena frío pero no dejes que su nombre te desanime. En realidad, las temperaturas en Islandia son relativamente suaves. Gracias a la corriente del Golfo y su latitud de 63-66 ° Norte, el tiempo de Islandia es templado con veranos frescos e inviernos suaves. Sin embargo, no se debe subestimar el clima islandés, ya que cambia a menudo y a veces de forma repentina e inesperada. Si no estás lo suficientemente preparado para el tiempo islandés, esta falta de preparación podría arruinar fácilmente tus vacaciones.
La temperatura en Islandia es más alta de lo que podrías esperar, pero aún así, ¡hace frío! Dependiendo de tu lugar de origen, sentirás que el país es más cálido o más frío de lo que pensabas, algo que depende también de la suerte que tengas, de la época del año en que realices la visita ¡y de lo caliente que sea tu ropa de abrigo!
La temperatura media en Reikiavik está en torno a los 1-2°C (33-35°F) en invierno, y en alrededor de 12°C (54°F) en verano. En Reikiavik, no obstante, el termómetro puede caer en invierno hasta -10°C (14°F), o subir hasta +10°C (50°F). En verano puede bajar hasta en torno a los 7°C (44°C) o alcanzar los 25°C (77°F).
Islandia tiene una población de unos 360.000 habitantes, de los cuales la mitad vive en la capital Reykjavík y sus ciudades colindantes, en el Suroeste. El Aeropuerto Internacional de Keflavík se encuentra a unos 50 km de la capital. Las tierras altas del interior están deshabitadas (e inhabitables) y la mayoría de los núcleos de población están en las costas.
Es posible que no sean tan abiertos y extrovertidos como puede serlo una persona del sur de Europa, de acuerdo (para ser así necesitan unas cuantas copas de alcohol). Pero los islandeses están lejos de ser gente antipática y excesivamente seria. En realidad, suelen ser bastante acogedores y hospitalarios. Son gente honesta que hace las cosas porque realmente las siente y no por el qué dirán o quedar bien. Los islandeses aman su propio idioma, pero la mayoría habla inglés a un nivel bastante alto. No tendrás problema en comunicarte ya que ellos mismos se esfuerzan en hacerse entender y cambiar a este idioma si eso facilita la comunicación. A veces a los islandeses se les suele tachar de rudos al trato, pero esto es solo debido a un uso diferente del lenguaje. en Islandia, independientemente de quien seas, donde vengas o cual sea tu profesión, la gente se va a dirigir a ti por tu nombre de pila. Olvídate de señor, señora, excelentísimo señor tal, estimada señora tal. Da igual que seas el presidente del país, te llamarán por tu nombre. No hay más. Un dato curioso, el listín telefónico en Islandia está ordenado alfabéticamente por nombres y no por apellidos.
El precio de un viaje organizado a Islandia suele situarse entre 2.000 € y 4.500 € por persona, dependiendo de la duración, la temporada, el tipo de alojamiento y si incluye vuelos. Los viajes en invierno o con experiencias especiales pueden tener un coste mayor.
Islandia puede visitarse durante todo el año. El verano, de junio a agosto, es ideal para recorrer el país con días largos y acceso a más zonas. El invierno, de octubre a marzo, es perfecto para ver auroras boreales y paisajes nevados.
Se recomiendan entre 7 y 10 días para recorrer lo esencial del país, incluyendo el Círculo Dorado, la costa sur y glaciares. Para una ruta completa por la isla, lo ideal es disponer de 10 a 14 días.
Sí, Islandia es un destino ideal para familias gracias a su seguridad, naturaleza y experiencias únicas. Los viajes organizados permiten adaptar el ritmo y las actividades para que niños y adultos disfruten del viaje.
Un viaje organizado a Islandia suele incluir alojamientos, traslados, excursiones guiadas, rutas por los principales puntos del país y asistencia durante el viaje. Algunos programas también incluyen actividades como baños termales, excursiones en glaciares o visitas a cuevas de hielo.